25/08/2011

¿Jóvenes perdidos?


Hace unas semanas escribía un artículo con el título “la gran tragedia de la crisis, los jóvenes”. Lo traigo de nuevo hoy aquí porque no puede estar más de actualidad. En él hablaba del informe del Consejo Económico y Social de la Región de Murcia, que decía que si bien la crisis actual afecta ya a cualquier sector social y económico, hay sectores en una situación peor porque la crisis les ha tocado de lleno desde el primer día como son los jóvenes.

Los jóvenes de esta Región están en este último grupo, afectados por la inestabilidad y temporalidad laboral, por los contratos basura. La crisis ha convertido a los jóvenes murcianos de 20 a 30 años en una “generación perdida”. Son ya casi 15.000 jóvenes de la Región que no encuentran un empleo (uno de cada tres en esta franja de edad). Más de un 50% la tasa de desempleo juvenil en la Región y un 94% de tasa de temporalidad. Una auténtica barbaridad.

Cuando leí el último informe publicado sobre que los jóvenes hemos pasado de “jóvenes altamente preparados”, a “jóvenes ni-ni” me quedé helada. Ahora llega “la generación perdida”; más desolador no puede ser. La generación perdida es aquel grupo de jóvenes que, o bien no encuentran un trabajo, o bien es muy precario. Y en ambos casos tienen bajas posibilidades de prosperar. Nos encontramos por un lado, jóvenes con alta formación que no encuentran un empleo acorde con sus conocimientos y, por otro lado, jóvenes con baja formación que directamente son incapaces de entrar en el mercado laboral (porque no pueden acceder a un empleo o porque han sido expulsados de él).

Probablemente ni hemos dejado de ser esa generación tan altamente preparada ni hemos pasado a estar en el limbo del mercado laboral; pero si es cierto que los datos revelan que algo falla o nuestra preparación o las exigencias del mercado laboral.

Luego está las reformas legislativas. No todo está en las reformas, las reformas se hacen y se aplican. Pueden tener un resultado esperado, aceptable o erróneo; pero hay que mirar el contexto en el que esas reformas se ponen en práctica. La criticada reforma laboral - que por supuesto como todo en esta vida es mejorable -se ha aplicado en una Región como la nuestra donde la altísima temporalidad, contratos basura, inestabilidad del mercado y escasa oferta en una economía nada diversificada; en absoluto ayudan a la mejora de la situación.

En el artículo anterior que escribí sobre esto, decía que el mercado laboral español tiene un “quiste” difícil de extirpar que es el “paro juvenil”. Este “quiste” está extendido por el resto de países, no sólo del entorno europeo. El gran problema que vaticinan el FMI, la OCDE y otros organismos internacionales es que la actual situación de coyuntura económica que arrastramos y aún pervive; puede marcar a los jóvenes para el resto de su vida. Sin duda, algo para reflexionar y mucho.